Zinc e infecciones respiratorias en niños: la evidencia que los padres necesitan conocer
Lo esencial
- El zinc es esencial para la función inmune innata y adaptativa en niños
- La suplementación preventiva reduce la incidencia de infecciones respiratorias en niños con deficiencia
- Los jarabes de zinc acortan la duración del resfriado común en 1-2 días según múltiples ensayos
- América Latina tiene alta prevalencia de deficiencia de zinc, especialmente en zonas rurales
El mineral que tu hijo podría necesitar (y que probablemente le falta)
¿Por qué el zinc y no otro suplemento? Porque participa en más de 300 procesos del cuerpo — y en el sistema inmune es irremplazable. Mantiene intacta la mucosa respiratoria (la primera barrera contra virus), activa las células que destruyen patógenos y regula la inflamación. Cuando a un niño le falta zinc, su sistema inmune funciona como un ejército al que le faltan armas: los resfriados duran más y se complican con más facilidad.
Cuando un niño tiene poco zinc —y en América Latina eso es más común de lo que crees—, su sistema inmune funciona como un ejército al que le faltaran armas. Los resfriados duran más, se complican más, y se repiten con más frecuencia.
Lo que dice la evidencia clínica
Los investigadores italianos revisaron ensayos clínicos aleatorizados y estudios del mundo real sobre zinc en infecciones respiratorias pediátricas. Los hallazgos se dividen en dos categorías:
Prevención: la suplementación diaria con zinc (10-20 mg/día según la edad) durante meses redujo la incidencia de infecciones respiratorias en niños con deficiencia documentada. El efecto fue más pronunciado en menores de 5 años y en contextos de malnutrición.
Tratamiento: los preparados de zinc (jarabes o tabletas masticables) administrados dentro de las primeras 24 horas de síntomas redujeron la duración del resfriado común en aproximadamente 1 a 2 días en varios ensayos.
¿Todos los niños necesitan zinc extra?
No. Un niño bien alimentado con dieta diversa que incluya carnes, legumbres y frutos secos probablemente tiene niveles adecuados de zinc. La suplementación preventiva muestra su mayor beneficio en niños con:
- Dietas bajas en proteína animal
- Diarrea frecuente (que depleta las reservas de zinc)
- Bajo peso o desnutrición
- Consumo alto de fitatos (cereales sin procesar) que reducen la absorción de zinc
Relevancia para América Latina
La región tiene una de las tasas más altas de deficiencia de zinc en niños menores de 5 años a nivel global, especialmente en zonas rurales andinas, centroamericanas y del nordeste brasileño. Las infecciones respiratorias agudas son la segunda causa de mortalidad infantil en varios países de la región.
La suplementación con zinc es barata, segura y disponible en la mayoría de farmacias y centros de salud. La OMS ya la recomienda como parte del tratamiento de la diarrea infantil; esta evidencia refuerza su valor también en el frente respiratorio.
Dosis y precauciones
Las dosis utilizadas en los estudios revisados varían: 10 mg/día para niños menores de 6 meses, 20 mg/día para mayores. Más no es mejor: el exceso de zinc puede causar náuseas, interferir con la absorción de cobre y ser contraproducente.
Siempre consulta al pediatra antes de suplementar. Y recuerda que un jarabe de zinc no reemplaza las vacunas, el lavado de manos ni la lactancia materna como pilares de la prevención.
Fuentes
Giulio Dinardo, Cristiana Indolfi, Angela Klain, Carolina Grella, Maria Angela Tosca, Michele Miraglia Del Giudice, Giorgio Ciprandi. “The Role of Zinc in Pediatric Respiratory Infections: Evidence from Clinical Trials and Real-World Studies.” Nutrients, 2026-02-07. DOI: 10.3390/nu18040557